Cada vez hay más oferta de estos productos milagro denominados quemagrasas. Pero, ¿son efectivos? y sobretodo… ¿son inocuos para la salud?

¿Qué se considera quemagrasas?

Con esta acepción se pueden encontrar en el mercado multitud de productos “mágicos”. Estos productos, queman la grasa sin apenas esfuerzo por nuestra parte.

Encontramos como quemagrasas algunos productos cuando realmente no lo son. Por ejemplo, el principio activo del orlistat, un inhibidor de las lipasas. Estas enzimas se encargan de la digestión de las grasas. Al verse inhibidas hacen que la grasa salga igual que entra, es decir, sin digerir, con la consiguiente reducción calórica correspondiente. Este tipo de producto ocasiona múltiples y desagradables efectos secundarios.

Otro producto que surgió como quemagrasas fue el Thermatrim. En febrero de 2015 la Agencia de Salud Pública de Cataluña, advirtió sobre los efectos secundarios. Distintas personas que lo había consumido estaban siendo hospitalizadas con distintos síntomas. (Artículo)

Otro de los supuestos productos mágicos es el dinitrofenol (Artículo). Una droga con anunciados efectos adelgazantes y generadores de músculo, que lo único que ha causado han sido varias muertes en todo el mundo.

Considerando únicamente quemagrasas solo los productos que intervienen en el metabolismo de las grasas en el organismo, encontramos diferentes tipos. Por ejemplo: Garcinia cambogia, extracto de café verde, L-carnitina, coenzima Q-10, vinagre de manzana, cafeína, fucoxantina, glucomanano, extracto de coco, chitosán… Todos ellos promocionados como productos naturales que intervienen en la combustión corporal de la grasa.

¿Cómo actúan los quemagrasas?

La L-carnitina y el Coenzima Q-10 se producen de forma natural en las células de nuestro cuerpo. La L-carnitina, que además también podemos obtener al comer carne, participa en el transporte de los lípidos. El coenzima Q-10 participa en la cadena de transporte de electrones y en la respiración celular aeróbica. Así, ambos quemagrasas contribuyen para producir energía.

NO hay ningún estudio que respalde la necesidad de ingerir este tipo de productos. Las personas sanas NO necesitan este tipo de suplementos nutricionales. Su efecto solo se notará en el bolsillo del consumidor.

Los demás quemagrasas mencionados también han sido sometidos a ensayos clínicos en animales. En algunos se ha demostrado cierta inhibición del metabolismo de hidratos de carbono y disminución de los picos de insulina. También disminución de la absorción de la grasa de la dieta, de los niveles de colesterol y triglicéridos. Asimismo, se observó una cierta pérdida de peso. Estos resultados no son concluyentes en humanos.

Consejos

Los expertos Àngels Pellicer y Manel Espinet en su blog de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria, emiten cuatro consejos.

  1. Los milagros no existen. No podemos pretender perder el peso acumulado durante años de excesos y malos hábitos en unos pocos meses o días. Perder peso requiere trabajo y esfuerzo, pero se puede hacer sin necesidad de productos milagro.
  2. Que algo sea “natural” no significa que sea seguro, efectivo o inocuo.
  3. Es arriesgado comprar complementos alimenticios a través de Internet.
  4. La dieta debe acompañarse de un cambio en el estilo de vida. Antes de iniciarla, se debe consultar con un profesional sanitario acreditado.

¿Habría gente con sobrepeso y obesidad si estos productos funcionasen de verdad?

Simplemente, NO

Conclusión: El mejor quemagrasas:  ¡¡el ejercicio físico!! como complemento a una alimentación sana y equilibrada